

Cada jugador construye a la vez su propio crucigrama: Scrabble sin tablero, pero con ritmo.
Todos roban fichas de letras y construyen con ellas, al mismo tiempo (!), su propio crucigrama. Quien coloca todas sus fichas grita «¡Pela!» y todos deben robar una ficha nueva e incorporarla. Las letras inservibles pueden cambiarse por tres nuevas. Gana quien primero termina cuando el montón se agota. La edición española incluye la Ñ y un reparto de letras adaptado al castellano.
Bananagrams entrena la ortografÃa y la evocación de palabras bajo presión de tiempo y, sobre todo, la reestructuración flexible: cada letra nueva puede poner en duda medio crucigrama. Como cada uno construye el suyo, no hay esperas; los lectores menos avanzados juegan en igualdad con palabras cortas y sencillas.
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