

Decir «lechuga» cuando cae un pimiento: un test de Stroop convertido en juego de fiesta, endiabladamente divertido.
Por turnos, todos descartan a toda prisa cartas de verduras gritando lo que ponen… en teoría. Porque si hay una carta tabú a la vista o la carta muestra la verdura «prohibida», hay que mentir: nombrar otra verdura cualquiera, nunca la verdadera ni la prohibida. Quien titubea o grita mal se lleva el montón.
Lo que los neuropsicólogos evalúan como control de interferencia (paradigma de Stroop) es aquí el principio del juego: la respuesta dominante —nombrar lo que se ve— debe suprimirse continuamente y sustituirse por una conforme a las reglas, bajo presión de tiempo y con normas cambiantes. Pocos juegos ofrecen un entrenamiento de inhibición y flexibilidad tan intenso.
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