

Juntos contra el mazo: descartar todas las cartas, en orden ascendente o descendente. Hablar se permite; decir números, no.
El equipo quiere deshacerse de las 50 cartas en dos montones; en cada montón se juega en orden ascendente o descendente, con dirección libre para cada carta. Está prohibido hablar de números, pero se permiten las insinuaciones («¡déjame el montón izquierdo!»). Si salen todas las cartas, el equipo gana unido.
La versión corta y cooperativa del superventas entrena la comparación de números, la planificación conjunta y la comunicación no verbal: para ayudar bien hay que imaginarse qué cartas tendrán los demás. Las derrotas las encaja el equipo y no cada niño, ideal para perdedores sensibles.
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